¡Cuba no está sola!
La Sociedad Latinoamericana y caribeña de Economía Política y Pensamiento Crítico, SEPLA, expresa su solidaridad con el pueblo y la revolución de Cuba ante el agravamiento del boicot imperialista y el cerco del embargo, bloqueo, sanciones unilaterales y agresión genocida sobre la patria de Martí y de Fidel.
Cuba mostró el camino de la revolución en toda la región desde 1959, en la senda de la revolución haitiana, del mensaje del amauta peruano en la década del 30 del siglo pasado, e hizo visible el programa por el anticapitalismo, el anticolonialismo y el antiimperialismo, como destino regional y de cara al mundo señaló una perspectiva de emancipación social.
Se puso de manifiesto en tiempos recientes de emergencia de un nuevo sueño de la patria grande “nuestra americana”, hoy agredida por la injerencia de la ultraderecha de Trump y su banda subordinada en la ofensiva liberal que intenta supeditar a la región a la política exterior estadounidense.
Esa materialidad de un intento alternativo, de revolución local, regional y mundial, decidió a la dominación capitalista a promover la desaparición física e incluso su carácter simbólico. Por eso la invasión en Girón en 1961 y el conjunto de atentados, boicots y sanciones, las que se agravan en el presente.
No es novedad que se retiren cobardemente los inversores capitalistas del turismo o del negocio financiero, de la banca, las tarjetas o los intermediarios financieros.
Son todos ellos sujetos del capitalismo, cuyo mandato es el régimen del capital, la obtención de ganancias y la acumulación para la dominación, aún con un patrón hegemónico en decadencia.
Desde la SEPLA expresamos nuestra solidaridad con el proyecto socialista de Cuba, en el mismo sentido que hoy lo manifiestan innumerables declaraciones de organizaciones sociales populares.
Esta presión es la que debe crecer y por eso, como parte de la intelectualidad crítica desafiamos a multiplicar la solidaridad con la isla asediada y motorizar todos los esfuerzos por rodear a Cuba.
La experiencia de la revolución socialista se abre camino como parte de la historia de los pueblos por su emancipación y no hay mecanismo de dominación que pueda doblegar, en sentido histórico, la lucha popular.
El poder despliega su poder con armas, dinero y el chantaje ideológico, mientras que los pueblos abren rutas de emancipación desde la práctica, que hoy se manifiesta en la solidaridad con Cuba.
Dado en Nuestra América, 5 de junio de 2026


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