Las elecciones en Brasil desmienten determinaciones objetivas
En muchos debates informales o incluso en reflexiones de comentaristas mediáticos se afirma que la masacre económica en términos de ingresos populares o informalización del empleo, o el mismo desempleo y el crecimiento de la pobreza, constituyen condición suficiente para una derrota electoral de Javier Milei y sus cómplices.
Se apoyan en aquello de “es la economía, estúpido”. No siempre es así, y depende mucho de las circunstancias concretas. Veamos sino Brasil, respecto de lo cual aquellos argumentadores daban cuenta del “buen trabajo” del gobierno Lula en materia económica. Es cierto que muchos brasileños discuten esa afirmación, pero en el progresismo local se sostiene una opinión favorable a la gestión económica en el gigante del cono sur.
La realidad es que el descontento con la “política” en general se explica en buena parte del voto opositor en Brasil, pero también en los votos perdidos respecto de anteriores compulsas, el “blanco o nulo” e incluso en la abstención.
No existe una determinación objetiva que asocie la baja de la inflación o del riesgo país para atraer el voto de la sociedad. Hay otras motivaciones, ideológicas, políticas y de percepción, incluso de manipulación vía medios y redes, de la conciencia social, de las aspiraciones y las valoraciones en cada momento histórico.
Es un tema de época
Asistimos a una violenta y brutal ofensiva del capital en contra del trabajo, que empezó con el terrorismo de Estado (los ´70) y se potenció a la caída del socialismo en el este de Europa y con la desarticulación de la Unión Soviética (los ´90).
Basta leer los mensajes de Milei sobre el resultado electoral en la primera vuelta de Brasil:
“Zurdos empobrecedores, córranse que estamos intentando darle brillo al continente”
“DE MANUAL…!!! Pierde un zurdo comunista a manos de alguien de derecha y los mercados lo festejan con grandes subas. MAGA!”
O en su saludo al Partido Liberal triunfante:
“La Libertad Avanza en Brasil. Felicitaciones querido amigo Flávio Bolsonaro, por esta histórica elección ante el comunista de Lula. El continente americano es de ciudadanos que quieren vivir en libertad. Espero que pronto podamos empezar a trabajar juntos para que la Argentina y Brasil sigan siendo grandes socios comerciales, culturales y políticos. VIVA LA LIBERTAD CARAJO…!!”
Más claro échenle agua. Todo podría discutirse. Ni Lula es comunista ni su gobierno sustentaba un programa socialista, ni estaba integrado por “zurdos”, ya que en su fórmula presidencial explicitaba una alianza con sectores de la derecha. No importa, la calificación corre y se asienta en lo que el liberal libertario denomina “batalla cultural”.
Es más, candidatos ministeriales de Flávio Bolsonaro anticipan la política de ajuste fiscal cuando asuman, similar a la Argentina, aun antes de la segunda vuelta y eso no les quita votos, sino que confirman una voluntad electoral por la ultra derecha brasileña. Una campaña electoral que aume la motosierra como factor de éxito.
La disputa electoral en las condiciones actuales es por la política, para lo cual instalan un diagnóstico crítico hacia un gobierno que definen de izquierda aun cuando no lo sea.
Claro que a veces, la izquierda es un tema relativo a otro que está a la derecha.
El tema es que la derecha instala que la izquierda es ineficiente y corrupta y escamotea la propia ineficiencia, corrupción y las acciones delictivas propias. Es un uso electoral facilitado por el accionar mediático en tiempos de digitalización.
Para pensar y discutir en nuestro país
La lección para nosotros en la Argentina es importante, ya que no se trata de esperar que “la gente se reconozca en la masacre económica” para otorgar el voto a la oposición, aun cuando no se pronuncie sobre lo que hará diferente.
Ojo que ya pasó y hubo gobiernos para revisar/investigar/denunciar el carácter odioso e ilegal de la deuda y no se hizo.
Ni se fue por la anulación o derogación sobre la legislación financiera vigentes desde 1977.
Mucho menos sobre el modelo primario exportador del complejo sojero potenciado por la soja transgénica desde 1996, o el acuerdo secreto con Chevron para “resolver” el déficit energético vía fractura hidráulica en julio del 2013.
No es Milei el que explica la continuidad de la subordinación a los acreedores externos y al FMI; ni es el ejecutor del boom sojero, energético o minero; todo lo cual es legado de la “democracia realmente existente” y su política económica de continuidad esencial en la lógica del nuevo poder económico emergente en este medio siglo.
Argentina, Brasil y el conjunto de países de la región necesitan una respuesta alternativa, contra el régimen del capital, la ganancia y la acumulación capitalista.
Por eso, más que esperar que la masacre derrame el consenso para repetir proyectos que habilitaron la llegada de Milei y sus cómplices al gobierno, lo que se requiere es una nueva representación política popular que asiente su propuesta en el descontento, la protesta y el conflicto social para encarar un proyecto de sociedad para la defensa de la vida y de la naturaleza, en contra y más allá del capitalismo.
Buenos Aires, 5 de octubre de 2026
https://sepla21.org/las-elecciones-en-brasil-desmienten-html/Capítulo ArgentinaEn muchos debates informales o incluso en reflexiones de comentaristas mediáticos se afirma que la masacre económica en términos de ingresos populares o informalización del empleo, o el mismo desempleo y el crecimiento de la pobreza, constituyen condición suficiente para una derrota electoral de Javier Milei y sus cómplices....Julio César GambinaJulio César Gambina
jcgambina@gmail.comAuthorSEPLASe apoyan en aquello de “es la economía, estúpido”. No siempre es así, y depende mucho de las circunstancias concretas. Veamos sino Brasil, respecto de lo cual aquellos argumentadores daban cuenta del “buen trabajo” del gobierno Lula en materia económica. Es cierto que muchos brasileños discuten esa afirmación, pero en el progresismo local se sostiene una opinión favorable a la gestión económica en el gigante del cono sur.
La realidad es que el descontento con la “política” en general se explica en buena parte del voto opositor en Brasil, pero también en los votos perdidos respecto de anteriores compulsas, el “blanco o nulo” e incluso en la abstención.
No existe una determinación objetiva que asocie la baja de la inflación o del riesgo país para atraer el voto de la sociedad. Hay otras motivaciones, ideológicas, políticas y de percepción, incluso de manipulación vía medios y redes, de la conciencia social, de las aspiraciones y las valoraciones en cada momento histórico.
Es un tema de época
Asistimos a una violenta y brutal ofensiva del capital en contra del trabajo, que empezó con el terrorismo de Estado (los ´70) y se potenció a la caída del socialismo en el este de Europa y con la desarticulación de la Unión Soviética (los ´90).
Basta leer los mensajes de Milei sobre el resultado electoral en la primera vuelta de Brasil:
“Zurdos empobrecedores, córranse que estamos intentando darle brillo al continente”
“DE MANUAL…!!! Pierde un zurdo comunista a manos de alguien de derecha y los mercados lo festejan con grandes subas. MAGA!”
O en su saludo al Partido Liberal triunfante:
“La Libertad Avanza en Brasil. Felicitaciones querido amigo Flávio Bolsonaro, por esta histórica elección ante el comunista de Lula. El continente americano es de ciudadanos que quieren vivir en libertad. Espero que pronto podamos empezar a trabajar juntos para que la Argentina y Brasil sigan siendo grandes socios comerciales, culturales y políticos. VIVA LA LIBERTAD CARAJO…!!”
Más claro échenle agua. Todo podría discutirse. Ni Lula es comunista ni su gobierno sustentaba un programa socialista, ni estaba integrado por “zurdos”, ya que en su fórmula presidencial explicitaba una alianza con sectores de la derecha. No importa, la calificación corre y se asienta en lo que el liberal libertario denomina “batalla cultural”.
Es más, candidatos ministeriales de Flávio Bolsonaro anticipan la política de ajuste fiscal cuando asuman, similar a la Argentina, aun antes de la segunda vuelta y eso no les quita votos, sino que confirman una voluntad electoral por la ultra derecha brasileña. Una campaña electoral que aume la motosierra como factor de éxito.
La disputa electoral en las condiciones actuales es por la política, para lo cual instalan un diagnóstico crítico hacia un gobierno que definen de izquierda aun cuando no lo sea.
Claro que a veces, la izquierda es un tema relativo a otro que está a la derecha.
El tema es que la derecha instala que la izquierda es ineficiente y corrupta y escamotea la propia ineficiencia, corrupción y las acciones delictivas propias. Es un uso electoral facilitado por el accionar mediático en tiempos de digitalización.
Para pensar y discutir en nuestro país
La lección para nosotros en la Argentina es importante, ya que no se trata de esperar que “la gente se reconozca en la masacre económica” para otorgar el voto a la oposición, aun cuando no se pronuncie sobre lo que hará diferente.
Ojo que ya pasó y hubo gobiernos para revisar/investigar/denunciar el carácter odioso e ilegal de la deuda y no se hizo.
Ni se fue por la anulación o derogación sobre la legislación financiera vigentes desde 1977.
Mucho menos sobre el modelo primario exportador del complejo sojero potenciado por la soja transgénica desde 1996, o el acuerdo secreto con Chevron para “resolver” el déficit energético vía fractura hidráulica en julio del 2013.
No es Milei el que explica la continuidad de la subordinación a los acreedores externos y al FMI; ni es el ejecutor del boom sojero, energético o minero; todo lo cual es legado de la “democracia realmente existente” y su política económica de continuidad esencial en la lógica del nuevo poder económico emergente en este medio siglo.
Argentina, Brasil y el conjunto de países de la región necesitan una respuesta alternativa, contra el régimen del capital, la ganancia y la acumulación capitalista.
Por eso, más que esperar que la masacre derrame el consenso para repetir proyectos que habilitaron la llegada de Milei y sus cómplices al gobierno, lo que se requiere es una nueva representación política popular que asiente su propuesta en el descontento, la protesta y el conflicto social para encarar un proyecto de sociedad para la defensa de la vida y de la naturaleza, en contra y más allá del capitalismo.
Buenos Aires, 5 de octubre de 2026
