Es habitual escuchar que “no hay plata” para financiar proyectos alternativos al actual modelo productivo y de desarrollo. Por ende, los gobiernos reiteran una monserga reiterada de busca de financiamiento para la renovación de una deuda impagable. Entre ese financiamiento está el uso del FGS, el “fondo de los jubilados”, que todos los gobiernos utilizan como si fuera un fondo propio del Estado capitalista. Un 80% del FGS está invertido en deuda pública.
Por eso, el “no hay plata y hay que endeudarse”, resulta una afirmación condenatoria que augura la reproducción de la dinámica actual de funcionamiento del orden capitalista local.
Hemos insistido en reiteradas oportunidades que el país está atrapado “sin salida” en el condicionante de la deuda, especialmente monitoreado por el FMI.
En estos días, la titular del FMI visita la Argentina para asegurarse que su principal acreedor cancele la deuda iniciada bajo gobierno Macri (2018), renegociada en la gestión Fernández (2022) y asegurada en el gobierno Milei.
Observando el último informe del FGS gestionado por ANSES a junio del 2026, en: https://www.anses.gob.ar/fgs-fondo-de-garantia-de-sustentabilidad, podemos observar que un Fondo de 123,4 billones de pesos, equivalentes a 79.232 millones de dólares, tiene destino en financiar al Estado Nacional con títulos que representan el 77,7% del total.
El FGS, el fondo acumulado por el régimen jubilatorio desde el 2008 tiene destino principal en el financiamiento público.
Además, junto a títulos de Entes Estatales, el porciento alcanza al 79.5%, que al sumar inversiones en acciones de empresas privadas por 14,3% y en otros activos destinados a potenciar al capital, el grueso de las inversiones financieras del FGS utilizan casi el 96% del total.
El capitalismo argentino, sea su sector privado directamente, o el Estado capitalista, recibe financiamiento desde un fondo que acumula en función del régimen jubilatorio “solidario”.
Un Fondo que es parte sustancial de la seguridad social. Plata hay, sí, pero para financiar al capitalismo y sus mecanismos de acumulación, asociado a las finanzas, la especulación y el endeudamiento.
¿Podría hacerse algo distinto con esos fondos?
Desde luego, ya que la propia legislación de su creación establece destinos posibles, hoy marginalmente utilizados, como aliento a proyectos productivos o préstamos a sectores pequeños o medianos de la economía y a trabajadores/as, lo que incluye emprendimientos autogestionarios, cooperativos o comunitarios.
Claro que eso supone discutir el carácter de esos proyectos, el para qué de los mismos y el cómo llevarlos adelante, con que ecuación de beneficiarios.
Por ejemplo, entre las novedades del modelo productivo en curso se encuentra el sector de la energía y de la minería.
El interrogante que debemos formular es si el curso actual en esos sectores modifica la tendencia histórica a la concentración y centralización del capital en un marco de extranjerización y transnacionalización de la economía local.
Incluso, observando el sector agro ganadero, el tradicional en la acumulación capitalista del país, todo conduce a la reproducción de una lógica concentradora del ingreso y de la riqueza, con escasa capacidad de difusión en la distribución y en el empleo, con el agravante de la fuga de capitales.
La nueva acumulación energética y minera reproduce la lógica de reproducción del capital vía fuga de capitales.
El excedente económico logrado en el país se orienta en la cancelación de deuda, remesas de utilidades al exterior o constitución de activos externos, entre ellos, las divisas en billetes. El BCRA estima que existen en Argentina unos 170.000 millones de dólares bajo el colchón (cajas fuertes o de seguridad). Por eso el gobierno insiste con la “inocencia fiscal”, un perdón a la evasión por fuga de capitales, que incluye a los propios funcionarios gubernamentales.
Por lo tanto, los recursos gestionados por ANSES podrían tener otro destino, lo que requiere es una voluntad política para construir otro modelo productivo y de desarrollo, sustentado en la soberanía alimentaria, energética, minera, financiera.
La discusión apunta a que producir, de qué manera hacerlo, como definir beneficiarios a contramano del proceso concentrador actual. Aludimos a un cambio del modelo productivo agrario, energético o minero, entre otros, y claro que también a la política y legislación financiera, que remite al patrón instalado por Martínez de Hoz en 1977.
En ese marco, hay que desandar lo actual, especialmente lo instrumentado bajo la gestión Milei y asumir un plan con participación popular para definir la orientación de producción y circulación de bienes y servicios, la inserción internacional y el estímulo a la educación y la investigación pública para la actualización e innovación tecnológica aplicada al nuevo rumbo local y global.
Pensando en el horizonte de soluciones debe apuntarse a proyectos soberanos en alimentación, energía o finanzas, en un marco de respeto a la reproducción social y natural de manera integral.
Se trata de resolver necesidades de empleo en condiciones de ingresos adecuadas, compatibilizando demandas regionales diversas, expandiendo la capacidad productiva destinado principalmente a satisfacer la demanda interna.
Es un desarrollo a contramano de la orientación liberal libertaria, pero también en contra del “posibilismo” de opciones críticas a la liberalización pero que se quedan a mitad de camino, no solo en la crítica, sino en la realización de un horizonte alternativo.
La búsqueda de un nuevo modelo productivo y de desarrollo supone la confrontación con el bloque dominante que define hace medio siglo el rumbo liberalizador del país, sino también con aquellos proyectos que negocian con el poder la posibilidad de cambios progresivos para atender las múltiples necesidades asociadas al empleo y a los ingresos.
Aun más, puede pensarse en elevar la mínima a 1.800.000, precio de la canasta del adulto mayor, utilizando recursos del FGS y discutir ingresos al mismo para que no disminuya su volumen.
En síntesis, plata hay y el FGS es una de las posibilidades, que junto a un programa financiero a contramano de la lógica instaurada desde 1976/7 y a una desvinculación del país del condicionante de la deuda y del FMI, dicho especialmente ante la inminente visita de su Directora Gerente al país.
La presencia de Kristalina Georgieva supone un espaldarazo a la política liberal libertaria, responsable de las calamidades que sufre la mayoría social en Argentina.
Cambiar es posible, los recursos están, solo falta la voluntad política y una acumulación de poder alternativo para hacer realidad un rumbo diferente en el país, que modifique la ecuación de beneficiarios y perjudicados a favor de la mayoría de la sociedad.
Buenos Aires, 25 de julio de 2026
Julio César GambinaCapítulo ArgentinaEs habitual escuchar que “no hay plata” para financiar proyectos alternativos al actual modelo productivo y de desarrollo. Por ende, los gobiernos reiteran una monserga reiterada de busca de financiamiento para la renovación de una deuda impagable. Entre ese financiamiento está el uso del FGS, el “fondo de los...Sociedade de Economia Política Latinoamericana